Derecho penal

¿Qué es el tercer grado penitenciario?

El tercer grado penitenciario es un nivel del sistema de prisión que tiene como consecuencia condiciones flexibles en el régimen de vida de los reclusos. Es el grado más blando del sistema penitenciario y representa un régimen de semilibertad.

En el tercer grado, el recluso cumplirá parte de su pena fuera del centro penitenciario. Este régimen está regulado en el artículo 100.2 de la Ley Orgánica General Penitenciaria.

¿Qué requisitos debe cumplir un recluso para que se le otorgue el tercer grado penitenciario?

El tercer grado penitenciario no se aplica a todos los reclusos. Su concesión depende de diferentes valoraciones, que determinan si la persona cumple con las condiciones para este beneficio.

Los requisitos básicos son los siguientes:

Cumplimiento de una parte de la condena

El recluso debe haber cumplido una parte de la condena, que varía según el tipo de delito cometido. Generalmente se exige el cumplimiento de al menos un 25% en caso de penas inferiores a 5 años, o del 50% en caso de penas superiores. Para los reclusos responsables de delitos relacionados con terrorismo, crimen organizado, abuso y corrupción de menores, es obligatorio el cumplimiento de la mitad de la pena antes de concederse el tercer grado.

Buena conducta

El recluso debe haber demostrado buen comportamiento durante su permanencia en la prisión. Este comportamiento se evalúa en función del cumplimiento de las normas y por no haber recibido sanciones disciplinarias graves. Además, su actitud debe haber sido favorable al proceso de rehabilitación.

Bajo riesgo de reincidencia

Un requisito muy importante para que se otorgue el tercer grado penitenciario es que en la evaluación el recluso muestre bajo nivel de riesgo de reincidencia.

Participación en programas de reinserción

Se valora positivamente que el recluso haya participado activamente en programas de rehabilitación y reinserción social, como formación laboral, educación, terapia ocupacional, programas para el tratamiento de adicciones.

Proyecto de vida y disponibilidad de alojamiento

El recluso debe tener un proyecto de vida y un lugar de alojamiento disponible una vez que obtenga el tercer grado. Esto implica contar con apoyos de familia u organizaciones extra prisión para su reintegración social.

¿Quién decide a qué recluso se otorgará el tercer grado penitenciario?

El recluso que aspire a que se le conceda el tercer grado penitenciario debe solicitarlo.

Para presentar la solicitud de tercer grado penitenciario, es conveniente que el recluso cuente con el asesoramiento de un abogado especialista. El profesional redactará el escrito en la forma más adecuada y acompañará el proceso. En caso de que la resolución sea negativa, el abogado podrá acudir a diferentes recursos legales para solicitar la revisión de la situación.

El trámite es el siguiente:

  1. Presentará la solicitud al Juez de Vigilancia Penitenciaria. Esta solicitud debe incluir información personal y sobre su condena. Especialmente debe detallar los motivos por los cuales considera que cumple con los requisitos para obtener el tercer grado.
  2. Una vez recibida la solicitud, se realizará la evaluación del caso. La Junta de Tratamiento Penitenciario, formada por técnicos, recopilarán informes, realizarán entrevistas al interno, analizarán su historial penitenciario. Actuarán psicólogos y trabajadores sociales para tener una visión completa de la situación.  Se tendrá en cuenta la personalidad, el historial de vida, el medio social extra prisión, recursos disponibles, riesgos y dificultades.
  3. La Junta de Tratamiento Penitenciario tomará una decisión en base a la evaluación realizada. Si considera que el recluso cumple con los requisitos para tener el tercer grado, emitirá una propuesta favorable. La decisión final corresponde al Juez de Vigilancia, y puede ser recurrida.
  4. En caso de que el Juez apruebe el tercer grado penitenciario, se notificará al interno y se establecerán las condiciones específicas del nuevo régimen. Estas condiciones pueden incluir la obligación de cumplir con horarios, mantener actividad laboral y medidas de supervisión y control.

La concesión del tercer grado es frecuente en reclusos que están en prisión por primera vez o que han cometido delitos leves. La idea es que no pierdan el arraigo familiar, con amigos, con trabajo y, en general con el entorno.

Es posible también conceder el tercer grado penitenciario por razones humanitarias a los penados que padecen enfermedades incurables. Debe existir un informe médico que certifique que, debido a su situación sanitaria, no es peligroso y no existe riesgo de que vuelva a delinquir.

¿Qué obligaciones debe cumplir el recluso en tercer grado penitenciario?

Para mantener el tercer grado penitenciario una vez que ha sido concedido, el recluso debe cumplir con una serie de obligaciones y restricciones que se definen cuando se prepara el plan del régimen.

Estas condiciones incluyen:

  • Cumplir con el horario establecido para su presentación en la prisión. El recluso pasará ocho horas por día en el penal. En caso de que la persona acepte el control con la pulsera telemática, no será necesario que cumpla este tiempo en prisión.
  • Mantener una actividad laboral regular.
  • Residir en el lugar establecido en los momentos dispuestos.
  • Prohibición de salir de la provincia sin autorización.
  • Participar en los programas de rehabilitación y reinserción estipulados.
  • Cumplir con las obligaciones económicas y legales.
  • Comunicar cualquier cambio en su situación personal o laboral.

Estas obligaciones pueden variar en función de cada recluso y del plan de vida que se ha preparado para él.

¿Qué pasa si el recluso no cumple con estas obligaciones del tercer grado?

El recluso que no cumple con las obligaciones establecidas, puede enfrentarse a diferentes consecuencias, que dependerán de la gravedad del incumplimiento y de la decisión de las autoridades penitenciarias.

La consecuencia más grave es la revocación del tercer grado. En este caso, el recluso volverá al sistema penitenciario restrictivo que tenía antes. Perderá los beneficios y privilegios correspondientes al tercer grado.

En casos de incumplimientos menores, y si la actitud del recluso lo amerita, se pueden imponer medidas disciplinarias leves o modificar las condiciones. Estas medidas pueden aumentar los controles y restricciones.

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